Derechos de los pueblos indígenas.

Cuando hablamos de Derechos Humanos, hablamos de aquello que es necesario proteger y permitir para que los humanos puedan vivir como lo que son: seres humanos, y no otra cosa. Estos derechos son inherentes, nadie los otorga, y nadie los creó.

Cuando nos referimos a los Derechos de los Pueblos Indígenas, nos referimos a aquello que es necesario reconocer, proteger y permitir para que los Pueblos Indígenas puedan existir como lo que son, pueblos originarios que han desarrollado su propio modo de vida (cultura, religión, idioma, sistema político y de justicia, etc) y, sobre todo, pueblos constituidos por personas dignas de respeto y de libertad de elegir por sí mismas su propio futuro individual y colectivo. Los derechos de los pueblos indígenas son también pre-existentes, e inherentes. Nadie los otorga. Nadie los creó.

Los Pueblos Indígenas del mundo enfrentan [la] discriminación sistémica. Algunos lo llaman racismo, pueden llamarla prejuicios, pueden llamarla del modo que quieran, pero es discriminación sistémica. […] Cuando digo discriminación sistémica, quiero decir que las sociedades están estructuradas y construidas de forma tal que los Pueblos indígenas son estafados en casi todos los aspectos de la vida. […] los resultados que obtienen no son correctos […]. Esta discriminación sistémica, esta desigualdad en los resultados, esta laguna de protección […] es el resultado de la negación de la identidad y el reconocimiento de los Pueblos Indígenas […].” (R. Stavenhagen, Relator Especial para los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales de los Pueblos Indígenas, Comisión de la ONU sobre Derechos Humanos, 13/04/2004).

A la gran mayoría de los pueblos indígenas no les interesan realmente las palabras impresas en papel. La gran mayoría de los Pueblos Indígenas, cientos de millones, viven y mueren en la pobreza todos los días.” “No podemos olvidarnos de la realidad de nuestros pueblos, ese compromiso, esa privación es lo que debe precedernos, para que nos guíe y para que nos dé el incentivo de detener el interminable debate […]”. (Milinani Trask, de la organización indígena Na Koa Ikaika Oka Lahui, Hawai, ante la Comisión de la ONU sobre Derechos Humanos, 2004).